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En un día intenso
Mañana
y mediodía: Primero nos asomaremos a la desembocadura del río Urumea, con el palacio
del Kursaal y sus puentes, antes de entrar a través del Boulevard en el
corazón de la ciudad, la Parte Vieja, donde asomarnos a la hermosa plaza
de la Constitución y la basílica de Santa María. Después oleremos a
mar en el puerto, con sus barcos y casas de pescadores. Al fondo nos aguarda el Aquarium. Tras visitar su oceanario, nos
asomaremos al Paseo Nuevo, hasta la escultura de Jorge Oteiza, para admirar la
fuerza del mar. A la hora de reponer fuerzas, podemos comer de plato en alguno
de los muchos restaurantes de la Parte Vieja o seguir la tradición local de
degustar pinxos de bar en bar.
Tarde y noche: No hay que dejar de dar una vuelta por las calles
peatonales y avenidas del Ensanche donostiarra, su área romántica. Allí
están su Casa Consistorial y los jardines de Alderdi-Eder, con vistas
hacia la bahía de La Concha, la coqueta plaza de Gipuzkoa o la avenida
de la Libertad. Una elección: o nos quedamos haciendo algunas compras por el
centro o tomamos un autobús hasta el barrio de El Antiguo. Allí, al fondo del
paseo de Ondarreta llegaremos hasta la estación del veterano funicular
que sube al monte Igeldo, donde, además de dominar con la vista toda la ciudad,
disfrutaremos del aire retro del parque de atracciones de Igeldo. Al
bajar, seguiremos el remate de la costa para ver atardecer en el Peine del
Viento que crease Eduardo Chillida. A la hora de la cena, el mejor broche a
una intensa jornada puede ser sucumbir ante alguno de los maestros de la cocina
de autor.
En más de dos días. 4 jornadas inolvidables.
Disponer
de entre tres días y una semana es lo ideal si deseamos conocer los principales
atractivos del territorio. Para hacerse una idea completa de Gipuzkoa-San Sebastián, se recomienda
no olvidarse de ninguna de sus tres grandes áreas, o sea, la capital
Donostia-San Sebastián, las comarcas del litoral que conocemos como Gipuzkoa-San Sebastián Costa y los
valles del interior o Gipuzkoa-San
Sebastián Verde.
En función de los gustos y apetencias, cada visitante puede componerse su
programa de actividades inspirándose en los planes para 24 horas y dos días en
cada área que incluimos en esta web. En todo caso, sugerimos aquí un posible
plan para conocer Gipuzkoa-San Sebastián
en cuatro días.
Día 1 (mañana y mediodía): Empezamos en la Parte Vieja donostiarra,
donde ver la plaza de la Constitución y la basílica de Santa María antes de
recorrer su puerto hasta el Aquarium. A la hora de la comida, podemos comer en
alguno de los muchos restaurantes o degustar pintxos de bar en bar.
Los más andariegos pueden cubrir a pie el paseo de La Concha. El resto,
tomaremos un autobús hasta El Antiguo y subiremos la loma del palacio de
Miramar. Por Ondarreta llegaremos hasta el funicular que sube a Igeldo, donde
contemplaremos la ciudad y disfrutaremos del parque de atracciones. Al bajar,
seguiremos la costa hasta el Peine del Viento. A la hora de la cena, toca
sucumbir ante alguno de los maestros de la cocina de autor.
Día 2 (mañana y mediodía): El Ensanche donostiarra también se conoce
como área romántica. Descubra por qué paseando por sus calles, empezando en la
desembocadura del Urumea antes de recorrer el Boulevard, la Casa Consistorial,
la plaza de Gipuzkoa-San Sebastián,
la avenida de la Libertad y la catedral del Buen Pastor. El centro es una buena
zona para ir de compras. Si no le apetece, puede subir en autobús a Miramón,
para sorprenderse con el KutxaEspacio de la Ciencia.
Nos desplazaremos hacia el Este, con parada en el pintoresco Pasai Donibane y
destino en Hondarribia, con su paseo sobre la bahía de Txingudi y su casco
amurallado. Después iremos hasta Hernani para pasear entre esculturas en
Chillida-Leku. Remataremos la jornada cenando en una sidrería de Astigarraga.
Día 3 (mañana y mediodía): Hacia la costa occidental, antes de llenarnos
la mirada de azul podemos asomarnos al parque natural de Pagoeta. Ya en Zarautz,
pasearemos por su casco histórico y su paseo marítimo. En la siguiente
población, Getaria, veremos la iglesia de San Salvador y el puerto antes de
comer pescado y beber chacolí.
Haremos una incursión en la Gipuzkoa-San
Sebastián Verde a través de Azpeitia, donde visitar el Museo Vasco del
Ferrocarril y, desde luego, la basílica de Loiola. Por el valle de Errezil
conectaremos con Tolosa, donde podemos cenar.
Día 4 (mañana y mediodía): Siguiendo el curso del Oria, si es miércoles,
nos detendremos en Ordizia, para echar un vistazo a su mercado semanal. Si no,
seguiremos hasta Beasain, donde buscaremos el conjunto monumental de Igartza.
Desde allí, nos dirigiremos a Zumarraga, donde está La Antigua, 'catedral de
las ermitas vascas'.
Llegaremos hasta Legazpi, donde el Museo Territorio Lenbur ofrece diversas
propuestas. Más adelante nos aguarda la villa monumental de Oñati. Una
carretera hacia la sierra de Aizkorri nos llevará al hermoso santuario de
Arantzazu. De regreso, podemos cenar en otra villa monumental, Bergara.
Palacio
del Kursaal
Junto a
la playa de la Zurriola, dos cubos de cristal traslúcido, los del palacio de
congresos y auditorio del Kursaal, aportan una imagen distinta a Donostia-San
Sebastián. 
Los
donostiarras hablan de 'los cubos' cuando quieren referirse al palacio del Kursaal.
Las dos salas para conciertos que contiene le dan la forma de dos cubos
irregulares, "dos rocas varadas", en expresión de su diseñador,
Rafael Moneo, Premio Pritzker de Arquitectura. Los cubos están cubiertos por
10.000 placas de vidrio traslúcido. Su situación en la desembocadura del río
Urumea y sobre la playa de la Zurriola hacen que a lo largo del día
vayan cambiando sus colores, hasta sorprender nuevamente a los peatones con
su iluminación nocturna.
Es el Kursaal epicentro de la actividad congresual y cultural de Donostia-San
Sebastián.Dirección:
AVENIDA DE ZURRIOLA, 001 - 20002 DONOSTIA-S.SEBASTIAN
La Parte Vieja
Durante
siglos, Donostia-San Sebastián se reducía al conjunto de calles al pie
del monte Urgull que hoy consideramos como la Parte Vieja. El incendio de 1813
y el derribo de las murallas cambiaron la fisonomía pero no el carácter
vitalista de esta cuadrícula peatonal. 
La Parte Vieja es el eje festivo y la zona en la que se encuentran los
donostiarras, compartiendo quizás 'txikitos' (vinos), 'zuritos' (minis de
cerveza) y 'pintxos' de bar en bar. La plaza de la Constitución, las iglesias
de San Vicente y Santa María, así como el museo San Telmo,
son puntos singulares de este entrañable espacio.
Plaza de la Consititución
En el
centro de la Parte Vieja donostiarra palpita una antigua plaza con soportales
en la que se desarrollan los grandes acontecimientos festivos de la ciudad.
Plaza
Nueva, de la Constitución, del 18 de Julio y otra vez de la Constitución han
sido los nombres de este acogedor espacio rodeado de edificios porticados,
entre los que destaca, con su emblemático reloj, el que durante años
albergara al Ayuntamiento. Habitualmente tranquila, la plaza se llena de
multitudes durante la feria de Santo Tomás o en los actos que abren y
cierran la festividad de San Sebastián.
Quienes hoy pasean o se sientan en las terrazas de este lugar que los
donostiarras apocopan como 'la Consti', se sorprenden de un detalle: cada
balcón que da a la plaza aparece numerado. Es un recuerdo de los tiempos en
que la plaza se usaba como coso taurino y sus 147 balcones, de palcos. 
Basílica de Santa María del Coro
Cada 14
de agosto, con el acto religioso y musical de la Salve, los fieles se apiñan
dentro y alrededor de la iglesia que recuerda a la patrona de la ciudad, la
Virgen del Coro, y a su patrón.
La basílica
de Santa María se enfrenta a distancia por medio de un eje con la catedral
del Buen Pastor y se relaciona visualmente también con la parroquia de
San Vicente, situada en el extremo opuesto de la calle 31 de agosto.
Construida en el siglo XVIII con ayuda de la Real Compañía Guipuzcoana de
Caracas, combina elementos góticos, barrocos y neoclásicos.
El grandioso templo rinde culto a los
dos patrones de la ciudad, San
Sebastián, presente en una escultura de la fachada y en un lienzo del altar
mayor, y, por supuesto, la pequeña Virgen del Coro, situada ya no en el coro
sino en un camarín del altar mayor. Dirección: CALLE
31 DE AGOSTO, 46- 20003 DONOSTIA-S.SEBASTIAN Teléfono: 943 42 19 95
Aquarium
Viaje
al fondo del mar
El
equipamiento de Guipúzcoa que más visitas recibe no es otro que... el Aquarium.
Su acumulación de sorpresas resulta irresistible: el esqueleto de una ballena,
un oceanario con miles de peces, un acuario táctil, un manglar de 18 metros de
largo con especies tropicales...
Dos
tiburones toro con nombre propio, Txuri y Kontxita, son los vecinos más populares de
un centro habitado por más de 5.000 seres vivos. Peces tropicales, especies del
Cantábrico, peces peligrosos o medusas ocupan distintos acuarios temáticos. Sin
embargo, desde la ampliación del Aquarium en 1998, la estrella es el gran
oceanario, con casi dos millones de litros de agua. Desde el túnel acrílico que
lo atraviesa puede verse, igual que en el fondo del mar, cómo nadan, comen y
viven los tiburones, las rayas y un sinfín de especies.
Otro de los atractivos es un espectacular manglar de agua salubre, atravesado
por un túnel que hace las delicias de niños y niñas. Fue instalado en 2008, año
en el que el museo del mar culminó la modernización de sus instalaciones e
incorporó nuevos acuarios con curiosos y coloristas peces.
El esqueleto real de una ballena de once metros de largo, la ultima
capturada en la costa guipuzcoana, sigue presidiendo la entrada a este viaje
submarino. Dirección: PLAZA
CARL. BLASCO IMAZ, 1
20003 DONOSTIA-S.SEBASTIAN
Teléfono:943 44
00 99
Fax:943 43
35 54
E-mail:
aquariumss@aquariumss.com
Página
web:www.aquariumss.com/es

Área Romántica
Elegancia
a la donostiarra
Tras el
derribo de las murallas en 1863, Donostia-San
Sebastián pudo extenderse entre el río Urumea y la bahía de La Concha
mediante el ensanche diseñado por Antonio Cortázar.
Este área romántica, con varios ejes peatonales cortados por el Boulevard y la
Avenida de la Libertad, conforma hoy el centro urbano, caracterizado por la elegancia de sus edificios y la calidad de sus
comercios. No hay que dejar de fijarse en la Casa Consistorial (antiguo
Gran Casino), la coqueta plaza Gipuzkoa, con el Palacio Foral, y el conjunto
que forman el hotel María Cristina y el teatro Victoria Eugenia. 
Casa Consistorial
El Gran
Casino
En un extremo de la bahía de La Concha destacan las
balconadas y las dos torres de la Casa Consistorial. El emblemático edificio
mantiene el esplendor de cuando era el Gran Casino.
Hay
quien considera como uno de los edificios más bellos de la península esta construcción
afrancesada de proporciones monumentales y milimétrica simetría. Abriría
sus puertas en 1887 como Gran Casino, un centro de diversión dotado con
ruletas, salones de baile, reservados y veladores. Por su escalinata central y
sus suntuosos salones se movería la alta sociedad europea durante la brillante
'Belle Époque'.
En 1938, quince años después de su cierre por la prohibición del juego, el
edificio se reabrió, pero como sede del Ayuntamiento. Las dependencias
municipales, sesiones plenarias y bodas civiles han sucedido a las viejas
diversiones. Ante él, en los jardines de Alderdi-Eder, se agrupan cada 20 de
enero las coloristas tropas de la tamborrada infantil. Dirección: CALLE
IJENTEA, 1 -20003 DONOSTIA-S.SEBASTIAN
Teléfono:
943 48 10 00
Plaza de Gipuzkoa
El jardín
de las sorpresas
Uno de los lugares con mayor encanto de Donostia-San
Sebastián probablemente sea esta plaza presidida por el Palacio Foral, cuyos
jardines aparecen llenos de pequeñas sorpresas.
En
pleno centro urbano, la capital ofrece un remanso de paz en unos románticos jardines, diseñados por el prestigioso
jardinero francés Pierre Ducasse, en los que el visitante puede
encontrarse sucesivamente con un monumento dedicado al músico José María
Usandizaga, exóticas especies arbóreas, un estanque con cisnes y patos, un
peculiar templete meteorológico-astronómico y un reloj floral. En Navidades,
los jardines se ven invadidos además por un belén que encanta a los más
pequeños.
La amplia plaza está rodeada por
señoriales edificios porticados, entre los que destaca la sede de la
Diputación Foral de Gipuzkoa. En la
fachada de este edificio levantado a finales del siglo XIX, fíjese en el escudo
del territorio y las efigies de cinco guipuzcoanos ilustres. Funicular
El
funicular de San Sebastián cubre el trayecto entre la falda del monte
cercano a la playa de Ondarreta y el Parque de atracciones
situado en lo alto del Monte Igeldo.
Billete ida/vuelta: 2,50 €. Billete sencillo: 1,40 €. Niños ida/vuelta (hasta 7
años): 1,80 €. Niños sencillos: 1 €. Billete especial (animales, equipajes...):
2,50 €. Grupos (a partir 20 personas, excepto domingos, festivos y mes de
agosto): Billete ida/vuelta 1,80 € por persona. Dirección:
Paseo del Faro, 134 20008 DONOSTIA-S.SEBASTIAN Teléfono:
943 21 05 64
Parque de atracciones Monte Igeldo
Diversión
de altura
Sin las
estridencias de los grandes centros temáticos, el parque de atracciones Monte
Igeldo es un espacio cómodo y
entretenido que destaca por sus inigualables vistas sobre Donostia-San
Sebastián y el encanto que le aporta su veteranía.
Abierto en 1912, algunas de sus atracciones, como la Montaña Suiza o el Río
Misterioso, remiten a los viejos tiempos. Los paseos en poney, la Casa del Terror o las camas elásticas hacen las
delicias de los chavales. La placentera visita a Igeldo, imprescindible
para quienes viajen en familia, empieza a disfrutarse desde antes, tomando el
antiguo funicular hasta la cima del monte. Dirección: PLAZA
FUNICULAR DEL, 4 DONOSTIA-S.SEBASTIAN Teléfono:943 21
35 25
E-mail: info@monteigueldo.es
Página web: www.monteigueldo.es
Funicular:
943 21 05 64
El Peine del Viento (Donostia-San Sebastián)
Acero,
roca, ola
Podría
considerarse el Peine del Viento como una obra conjunta entre Eduardo Chillida y la naturaleza. El escultor
se sintió fascinado por las olas que chocaban contra el extremo occidental de
la bahía donostiarra. En 1977 sumó a la imagen tres piezas de acero que se
aferran a las rocas.
Ir más allá de Ondarreta y caminar por el paseo del Tenis,
desarrollado en granito por el arquitecto Luis Peña Ganchegui, es adentrarse en
un espacio aparte con el mar como telón de fondo y la unión entre acero y roca
como protagonista. Los días de
temporal, el espectáculo resulta inolvidable.
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